domingo, 24 de agosto de 2014

W-H-A-T-E-V-E-R

Primeramente quiero destacar o dejar en claro que soy bien loca y que, como noté que no lograría nada con escribir en un blog, decidí utilizar este medio para ir publicando poco a poco una historia que hace varios días tengo en mi mente.

Y leyendo lo de arriba me doy cuenta que no sirvo mucho para escribir lo que pienso en el momento en que lo pienso, porque todo se me revuelve y queda una cosa horrible que es esta que se lee.

Whatever, comenzaré a escribir, puntualizando que no sé qué nombre le pondré a la historia o como quiera que se vaya a denominar a futuro.


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Comenzaba un nuevo año de estudios, el último antes de la universidad y lo primero que había deseado era tener buenas calificaciones y conseguir alguna beca.

Los años anteriores había deseado encontrar el amor, algo que pedía cada año. Mas este, que me parecía decisivo, lo olvidé; habían cosas más importantes.

Era un año complicado, sobretodo porque se postulaba al bachillerato a mitad de semestre y, claro, yo era nueva. Sí, mis padres se acababan de separar y a mi madre se le ocurrió la estupenda idea de cambiarnos de casa, de ciudad y, obviamente, de trabajo y escuela en su caso y el mío respectivamente.

Quizás el hecho de que mis padres se separaran de tan mala manera y ver cómo habían dejado de amarse; fue lo que me hizo cambiar de opinión acerca del deseo de año nuevo, del amor y de todo lo referente a él.

Me sentía triste, sí, pero mi hermano y yo sabíamos que este día llegaría y que no había algo que pudiésemos hacer al respecto.

No tenía demasiados amigos en la escuela anterior, por lo que no extrañaría tanto de dicho lugar. Y mi hermano… Bueno, él tenía su vida prácticamente hecha en la universidad y venía para las vacaciones o cada quince días.

En fin, los acontecimientos anteriormente mencionados y otros sucesos que me han sucedido y me sucederán sin duda, son los que me han llevado a escribir esta especie de ‘diario-blog’.

Ahora bien, acabo de notar que aún no me presento y no quiero ser descortés, por lo cual diré algunas cosas sueltas y vagas sobre mí para, posteriormente, ir agregando cosas mientras se me ocurran.

Mi nombre es Aimée Dubois, tengo 17 años y aún no sé qué hacer con mi vida a futuro cuando se trata de estudios superiores. Vivo con mi madre en una villa muy elegante y no he aprendido su nombre aún. Como conté ya, mis padres se separaron hace poco. Mi hermano está terminando sus estudios en París. Y mis únicos y grandes amigos, a quienes les cuento todo, viven en mi antigua ciudad.

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